Aún lloro de la emoción cuando lo recuerdo

Hemos hablado en varias ocasiones sobre la lactancia materna múltiple, amamantar a dos bebés o más, y también sobre la organización en la lactancia materna múltiple.

Aquí tenemos un caso real sobre una mamá de mellizos, que he decidido titular “Aún lloro de la emoción cuando lo recuerdo”, porque yo también me he emocionado al transcribir el relato.

Espero que os guste.

Cuando me quedé embarazada la lactancia materna era una de las cosas que menos me preocupaba, puesto que era algo tan natural que siempre había tenido claro que daría el pecho a mis hijos.
La preocupación llegó en el último trimestre de embarazo, porque además… ¡Venían dos! ¡Mellizos! ¿Cómo me organizaré para darle el pecho a los dos? Pensaba en amamantar primero a uno y luego a otro…. Pero ni los bebés ni la lactancia materna tienen horarios, así que no era muy buena idea… ¿Y si los dos reclaman a la vez? Estuve varias semanas preocupada con el tema, aunque tenía un problema mayor, la enfermedad de mi madre, que ocupaba un gran tiempo en mis pensamientos.

Afortunadamente tuve un buen embarazo y un parto estupendo. A las 34 semanas mis niños ya tenían ganas de salir, pero los médicos consiguieron pararme el parto y finalmente nacieron a las 37 semanas de embarazo.
Rompí aguas a las 2:00, pero no tenía contracciones dolorosas hasta que llegamos al hospital. Allí me exploraron y ya nos quedamos ingresados. Los dos bebés estaban en posición cefálica (de cabeza) y a los 3 cm de dilatación me pusieron la epidural ya que al tratarse de un parto múltiple había posibilidades de que acabara en cesárea.
La dilatación se estancó y tras varias horas, empezaron las contracciones fuertes. El efecto de la epidural se iba pasando y cuando ya no aguantaba más, fuimos a quirófano y por fin… ¡Iba a conocer a mis bebés! Estaba tan contenta… ¡Les íbamos a ver las caritas a nuestro sueño tan buscado durante años!
Mi marido es trabajador de ese hospital y por suerte estuvo conmigo todo el tiempo. El quirófano estaba repleto de personal, la matrona, ginecóloga, 4 enfermeras, 3 de prácticas, 2 pediatras, 2 celadores, mi marido y yo. No cabía ni un alfiler. Además, estaban realizando un estudio de sufrimiento fetal durante el parto y con mi consentimiento, me pusieron un ecógrafo mientras empujaba.
Fue muy emocionante, duró poco rato para ser primeriza, quizás una hora… Recuerdo que a penas cabía en la mesa de quirófano, era muy estrecha y no podía agarrarme a ningún sitio para empujar.
Mi marido me agarró, y yo a él, y tras 7 u 8 empujones llegó Laura a las 20:50. Me ayudaron con los fórceps porque yo estaba agotada, estaba tiritando…

Aún lloro de la emoción cuando lo recuerdo

Y con dos empujones más llegó Martín a las 21:00. Ya nos habían comunicado que tendrían que ingresar a mi niño por bajo peso, así que cuando nació pedí llorando que me lo dejaran ver y coger antes de llevárselo.

Hicimos unas fotos y tras acurrucar a mi niño escasos minutos entre mis brazos, se lo llevaron para ingresar.

Cuando llegué a la habitación estaba mi niña en la cunita y mientras esperaba a que llegara mi marido, me incorporé como pude y cogí a mi pequeña en brazos para darle el pecho.
La matrona que me había atendido durante todo el embarazo en mi centro de salud, estaba ese día trabajando en el hospital y cuando vio a mi marido por los pasillos, enseguida vino a verme a la habitación. Yo estaba amamantando a mi pequeña y la matrona me ayudó mucho, me enseñó cómo ponerlo al pecho y me explicó algunas cosas de la lactancia materna.
Yo miraba a mi niña y estaba muy feliz de tenerla en brazos pero a la vez muy triste porque mi niño estaba en la incubadora y no podía ir a verlo. Fue una noche muy dura, yo no paraba de llorar y hasta la mañana siguiente no pude ir a verlo.

Durante los días de ingreso en el hospital, mi marido y yo nos íbamos turnando para darle el biberón, pero cuando me dieron a mí el alta era él quien se lo daba siempre, ya que yo me quedaba en casa con la peque y para sacarme leche y poder llevársela al niño, aunque son conseguía mucha cantidad.
Nosotros pensábamos que Martín que debía ser alimentado con biberón para controlar la cantidad de leche que estaba tomando, en ningún momento se nos pasó por la cabeza que podía mamar del pecho directamente. Quizás por desconocimiento, o por no preguntar al personal sanitario…
Estuvo 10 largos días ingresado, y uno de esos días que fui yo a darle el biberón, la enfermera me animó a darle el pecho. Yo estaba loca de contenta porque pensaba no podía amamantarle, estaba súper feliz. Ese momento fue inexplicable, mi pezón era más grande que su boquita y mientras lo miraba pensaba “ains… pero si no le cabe, es muy chico mi niño”, pero me quedé alucinada de cómo se cogió al pecho, ¡como mamaba! Aún lloro de la emoción cuando lo recuerdo…

multiples amarylactar

Cuando le dieron el alta todo se complicó un poco, muchas veces coincidían con las tomas y yo no conseguía ponérmelos a los dos al pecho como me había enseñado la matrona. Necesitaba ayuda para colocarlos y muchas veces me encontraba sola, por desgracia no hemos tenido mucha ayuda.
Si estaba acompañada, normalmente por mi marido, yo le daba el pecho a la niña y él le daba el bibe al niño (con suerte sería de mi leche). Y si estaba yo sola, me apañaba como podía para darle el pecho a la niña y el biberón al niño.
De vez en cuando me ponía al niño al pecho, pero estaba muy acostumbrado al biberón, y no quería mi pecho. Probé con varios biberones que (supuestamente) no interfieren en la lactancia materna, pero tampoco los quería, así que al final desistí. Siempre tenía preparado un termo con agua caliente para no perder tiempo cuando tuviese que preparar el biberón. Tengo que reconocer que fue un caos al principio, además yo estaba muy triste pues mi madre falleció dos meses antes del nacimiento de los peques.

Me encontré con dos bebés, sin saber que hacer porque era madre primeriza, preparando biberones y con un bebé enganchado a la teta. Además casi siempre estaba sola debido al triste permiso de paternidad que tenemos en este país.

La lactancia fue estupenda con Laura, se agarró muy bien al pecho y no tuvimos problemas, solo me salió una grieta pero se solucionó rápido. Llegué a pensar que Laura se quedaba con hambre, pero fue cuando conocí las famosas crisis de lactancia. Me encantaba darle el pecho y verle la carita… Aunque a la vez tenía pena por Martín, porque con él no sentí ese acercamiento. El también se agarró muy bien y mamaba estupendamente, pero se cansaba pronto.

A partir de los 6 meses noté una bajada de producción, Laura se quedaba con hambre y cuando me sacaba leche no conseguía tanta cantidad, ni tan rápido como antes. Ya sé que no siempre sale lo mismo, pero algo me decía que no tenía suficiente leche. Me pasaba horas enganchada al sacaleches, ¡hasta me quedaba dormida usándolo!
Un día tras una hora con el sacaleches y conseguir solo 30ml, entre lágrimas le dije a mi marido que no podía más y decidí dejarlo. Sentí mucha pena, pero estoy feliz de haber vivido esta experiencia y de haber podido amamantar a mis dos hijos, aunque uno de ellos fuera en contadas ocasiones. Esos momentos fueron increíbles y los tengo siempre para el recuerdo

He llorado mucho, muchísimo y no he podido disfrutar al máximo de los primeros meses de mis hijos por la ausencia de mi madre.

Desde que me quedé embarazada he vivido esta nueva etapa de mi vida con alegría por ver nuestro sueño cumplido, con dos niños sanos, pero también con tristeza porque mi madre no pudo conocer a mis dos soles. Aún me emociono cuando lo recuerdo… pero sé que ella está ayudándome a criar a mis peques, allí donde esté.
Tengo que agradecer a mi marido todo el apoyo recibido en este proceso porque es mi gran pilar y sin él, no hubiese sacado fuerzas para luchar.

Si te ha gustado, ayúdame a compartir… ¡Gracias!

 

Gracias Cristina por dejarme contar tu historia.

5 comentarios

  1. Qué bonita historia! Estoy emocionada! Qué complicado pero qué bonito a la vez!! Me ha encantado!!

  2. Que hermosa y aleccionadora trayectoria mi amiga, yo estoy de 25 semanas de gemelos y me siento muy identificada con todo y agradezco agradezco a Dios que encontrarás el concilio y el equilibrio..”Dios no escoge a capacitados, capacita a sus elegidos” Muchas bendiciones para tus tesoros!!

  3. Carolina Hernández Salcedo

    Por fin he sentido, después de 18 meses del nacimiento de mi hija, que alguien me entiende con el tema de la producción de leche.
    Felicidades campeona.

    • La mamá protagonista de la historia no tuvo en ningún momento problemas de producción de leche…. tuvo un bebé que estuvo horas separado de su mamá y varios días en incubadora alimentándose con biberón de leche materna porque no sabían que podía mamar directamente del pecho.
      Gracias Carolina por tu comentario, esperamos seguir viéndote por aquí

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